Vivimos en un mundo lleno de fronteras de toda índole, existen las fronteras físicas, kilómetros y kilómetros de vallas y alambradas que nos rodean, nos aíslan y nos dividen, pero también hemos creado fronteras mentales, esas que no se ven, pero son tanto o más dañinas y que también nos separan y nos limitan.

Debido al empeoramiento de las condiciones de la emigración por la realidad sociopolítica que vivimos (dificultad para cruzar fronteras, para conseguir una situación administrativa legal, para el reagrupamiento familiar, etc.), emigrar se está convirtiendo en una experiencia que en muchos aspectos puede superar la capacidad de adaptación de los seres humanos que la llevan a cabo. Por si esto no fuera poco, al llegar a los “países de acogida”, las personas migrantes se enfrentan a una serie de prejuicios y estereotipos racistas que surgen, en su mayoría, por los bulos, mitos y discursos de odio que se generan en torno a esta realidad.

La clave para desmontar estos bulos racistas y para derribar las fronteras mentales es educar y promover el pensamiento crítico para, poco a poco, construir una sociedad menos permeable al impacto de los bulos e impulsar una corriente de nuevas narrativas alternativas que sea liderada por las propias comunidades de personas migrantes.

A continuación, nos proponemos desmontar algunos de los bulos más extendidos sobre las personas migrantes en España:

A pesar de que a través de ciertos bulos se intente difundir lo contrario los menores migrantes pueden aportan un capital humano increíble.

Uno de estos estereotipos/bulos es que los menores extranjeros no acompañados aumentan el índice de delincuencia allí donde están. Antes que inmigrantes o cualquier otro calificativo son personas que han llegado a nuestro país para hacer realidad sus sueños; la mayoría de ellos quiere estudiar, trabajar, tener unas mejores condiciones de vida, ayudar a sus familias, desplegar todo su potencial, crecer en autonomía. Algunos de ellos, no la mayoría, pueden tener problemas con la justicia como pueden tenerlos los jóvenes autóctonos de cualquier país. La bondad o maldad de las personas no se mide por el lugar donde has nacido.

Los últimos datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística, el 20 de septiembre de 2019, en base al número de menores condenados por sentencia firme inscritos en el Registro Central de Sentencias de Responsabilidad Penal de los Menores, parecen contradecir la percepción popular de que los menores migrantes cometen más delitos que los jóvenes españoles. Si analizamos minuciosamente las estadísticas oficiales, los porcentajes de delitos cometidos por menores extranjeros con un rango de edad de 14 a 17 años no ha hecho más que descender desde el año 2013: 23,96 %, año 2013; 21,82 %, año 2014; 20,40 %, año 2015; 20,02 %, año 2016; 19,42 %, año 2017 y 18,31 %, año 2018 (fuente: elaboración propia). Según la media ponderada de los porcentajes anteriores, el 79,35 % de los delitos genéricos con condena cometidos por menores, entre los años 2013 y 2018, han sido perpetrados por adolescentes españoles. Estos datos indican que, en cifras absolutas, los menores extranjeros no cometen más delitos que los de origen español.

Las personas migrantes no acaparan las ayudas sociales. “El 98,3% de las ayudas sociales en la Comunidad de Madrid se otorgan a personas españolas.”

“Reciben más ayudas sociales que los españoles”. “Vienen a España porque es un chollo”. “Las personas migrantes reciben una paga al llegar a España”. Estos son algunos de los bulos más escuchados sobre la población migrante y refugiada en nuestro país. Pero ¿es esto cierto?

La realidad es que no. Según datos de la encuesta Regional de Inmigración en la Comunidad de Madrid el 98,3% de las ayudas sociales se otorgan a personas españolas en el año 2019. Según la Memoria del Sistema de Información de Usuarios/as de Servicios Sociales del Ministerio de Sanidad del año 2015 el 84,83% de ayudas sociales a nivel estatal se otorgaron a personas españolas y sólo el 9,7% de los beneficiarios de prestaciones por desempleo son personas migrantes (dato de 2017). Las personas migrantes no acaparan las ayudas.

Por otro lado, ninguna persona migrante recibe ninguna “paga” por su condición de persona migrante, como quieren hacer creer desde ciertos partidos políticos o colectivos de derechas que actúan bajo la lógica de “miente que algo queda”, porque para poder obtener cualquier ingreso por parte del estado, se requiere estar viviendo en España legalmente durante al menos dos años, además de tener que demostrar que llevas por lo menos un año en búsqueda activa de empleo.

La ley de Extranjería (art. 14) recoge que para acceder a todo el catálogo de prestaciones de la Seguridad Social y de los servicios sociales es necesario tener residencia legal. Solo teniendo esta residencia legal, pueden acceder a las ayudas en las mismas condiciones que los españoles. Así funciona la legislación española, por lo que, en ningún caso, la condición de persona migrante supone ventaja o incremento de las posibilidades para acceder a los servicios públicos, más bien al contrario. La ley de extranjería pone enormes trabas para poder acceder a ellas ya que obliga a vivir a las personas migrantes en el mejor de los casos durante tres años en situación administrativa irregular, es decir en la más absoluta precariedad e invisibilidad, para poder formalizar su situación por arraigo u otros motivos y para poder acceder así a esas ayudas en las mismas condiciones que las personas españolas. Es completamente falso que las personas migrantes cobren ni un solo euro del Estado al llegar a España.

Las ayudas sociales se otorgan siempre en función de la situación socioeconómica personal o familiar de las personas, con independencia de su nacionalidad.

Tampoco es cierto que exista ninguna renta mínima destinada únicamente a las personas migrantes. De hecho, aún en plena crisis sanitaria por la COVID-19, las personas migrantes en situación administrativa irregular no han podido acceder al Ingreso Mínimo Vital que aprobó el Gobierno el pasado año y eso ha obligado a colectivos como el sindicato de manteros a organizar su propia renta básica ante la falta de ayudas gubernamentales para las personas que se encuentran “sin papeles”.

Las mujeres migrantes son mujeres valientes y resilientes, que a pesar los grandísimos impedimentos que encuentran en su camino, buscan mejores condiciones de vida; escapar de situaciones de violencia familiar y comunitaria, reunirse con su familia o encontrar un empleo que les permita apoyar económicamente a sus hijos.

Es completamente falso el bulo de que “las mujeres migrantes que llegan a España embarazadas consiguen la nacionalidad más rápido”. No existe ningún procedimiento específico para adquirir la nacionalidad para aquellas mujeres migrantes en situación irregular que entran en España embarazadas o con hijos menores, ni supone una ventaja en el proceso de solicitud por residencia.

Lo cierto es que la ley de extranjería establece que no se puede expulsar a mujeres embarazadas cuando la medida pueda suponer un riesgo para la gestación o la salud de la madre, es decir en ningún momento se prevé que ni siquiera por estar embaraza se tenga el permiso de residencia, sino que salvo que exista un riesgo grave para la gestación o la salud de la embarazada, siendo ambos supuestos cuestiones de DDHH básicos, podrán ser expulsadas.

Por lo tanto, no, estar embarazada o tener hijos menores no es una ventaja para adquirir la nacionalidad.

La importancia de luchar contra los bulos.

Cada cierto tiempo sale algún bulo sobre las personas migrantes en España, similares a los que hemos desmentido anteriormente, estos bulos son solo una estrategia más para criminalizar a la población migrante y para alimentar el racismo y los discursos de odio.

Parte importante de la lucha contra el racismo y la discriminación pasa por denunciar y desmentir estos bulos evitando así que se cuelen en el imaginario colectivo. Y es importante hacerlo sin caer en hacerle el juego a todos aquellos que los difunden, es decir, es importante combatirlos creando narrativas alternativas impulsadas por las propias comunidades de personas migrantes y racializadas, que vayan más allá de datos, que son importantes pero que tienden a olvidarse con facilidad, y que fomenten la empatía y el pensamiento crítico.

Fuentes:

Registro Central de Sentencias de Responsabilidad de los Menores

https://www.mjusticia.gob.es/eu/ciudadanos/registros/administrativos-apoyo-admon/concepto-naturaleza/registro-central-sentencias

Instituto Nacional de Estadística.

https://www.ine.es/jaxiT3/Tabla.htm?t=25750&L=0

Abdoulaye Diallo, Ángeles Osorio y María García (Boza Sur)

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