Esta es la historia de Vanesa Cardui, que recorre 4000 kilómetros buscando el calor.
Piensa que aquí nada puede estar peor y teme no poder alzar el vuelo, quizá con el valor no baste.

Puso su patria en el vuelo allí donde un nuevo horizonte crece, desde la altura es desde donde se entiende, que sin movimiento no se aprende.

Salió porque no quedó nada, porque al final no hubo final y amaneció donde no habla el sol con los tambores. Lejos de su calle está, lejos de sus manos, lejos del deseo irracional busca la ternura cada madrugada.

Canta una milonga que cuenta que le cuesta la distancia. Que hay nostalgia melancolía y añoranza si en cada esquina se va cruzando con el recuerdo.

Tener un permiso vencido es ilegal, es agachar la mirada, es ser bandera distinta, es trabajo y ganas de querer mejorar.

Sabe que en el mundo hay dolor pero no es dolor el mundo, sabe que en el mundo hay corrupción pero no es corrupción el mundo.

No tiene una sola herida que no tenga dulzura, no tiene una pena que pueda acabar con ella. Aunque de tus manos probara las amarguras, el dolor lo alivia bailando, las penas las aleja cantando

Lanza un «te quiero» que siempre suena, cruzando mares, volando lejos para encontrarse con sus paisanos, como era antes. Siempre en el corazón guarda una chacarera, dejad que se vaya y que con ella muera.

Retazos de canciones del primer disco de Carneyhueso

Decarneyhueso es un grupo de música que lleva el mestizaje en las venas, sus integrantes son un poco de aquí un poco de allá y su música te trasporta a lo largo de países, culturas y folklores. Música para paladear, fusión y tradición perfectamente combinada entre latinoamerica y la europa mediterranea, pues como dicen ellos: en «el vuelo pusieron su patria». Con ellos nos hemos sentado para hablar un poco de todo y arreglar el mundo.

En primer lugar muchas gracias por estar aquí.

Gracias a vosotras. Nos sentimos unos privilegiados por el hecho de poder tener esta conversación en este espacio tan maravilloso que habéis creado. Un espacio abierto y afilado, lleno de reivindicación y también de belleza. La verdad es que hemos aprendido mucho leyendo los artículos y ¡nos encantan vuestras ilustraciones!

En VocesS hemos reservado este espacio para compartirlo con artistas y creadores, ya que creemos que la música, es una forma magnífica de enseñar valores, vivencias y empatizar con historias y sentimientos que muchas veces ni nos habíamos planteado. Somos firmes defensoras de que la música es una herramienta muy eficaz para transmitir valores y hacer reflexionar a la sociedad ¿qué pensáis?

En muchos idiomas para decir que se hace música se usa el verbo jugar: “play”, “jouer”, “spielen” …

Nos gusta pensar que la música tiene sentido en sí misma y no se justifica por su funcionalidad. No queremos caer en un discurso ‘naif’, pero huimos de la instrumentalización que en muchas ocasiones el poder ha intentado hacer con el arte.

Por su puesto que la música es transformadora, y creemos en su capacidad revolucionaria, precisamente por ese poder que tiene en sí misma. Hacer música conecta, a veces, con esa parte lúdica y creativa, con el juego. Y en el juego hay libertad, curiosidad, movimiento, exploración… Quizá no haya propuesta más transformadora en este momento… Hacer algo porque tiene sentido en sí mismo. Como Don Gustavo en la Estrategia de Caracol (Sergio Cabrera 1993) que se preguntaba: “¿Cómo que para qué, y es que la palabra dignidad no existe o qué?”

Nos gusta mucho esa imagen de la Filarmónica de Berlín tocando la Obertura Egmont de Beethoven tras el fin de la Segunda Guerra Mundial. Tocando en un teatro derruido, dirigidos por Celibidache.

Tras el desastre, músicos de diferentes religiones, culturas y países, se vuelven a juntar para tocar juntos. Hay algo muy poderoso en eso, quizá no haga falta instrumentalizarlo. El gran Víctor Jara, ejemplo de músico comprometido, decía: “Para mí, artista es el auténtico creador y por lo tanto es, en su esencia, un revolucionario”. Nosotros nos juntamos un día y nos dimos cuenta de que tocando juntos nos hacemos bien. Hacemos canciones de lo que nos pasa y lo que vemos que pasa. Le cantamos al amor, recordamos situaciones que nos parecen injustas y a veces nos reímos. Pero siempre con la duda como método y un gran respeto por la música

¿Creéis que la música comercial actualmente está vacía de discurso?

Sobre la música actual te voy a decir una cosa: Cualquier expresión puede servir de inspiración, puede ser un banco de ideas para reflexionar, crear y aprender. Me cuesta responder a esa pregunta porque no tengo muy claro de que hablamos cuando decimos música comercial. En este momento hay músicos que llenan estadios y nosotros admiramos profundamente. Desde Billie Elish, Beyonce, John Mayer a Nano Stern, Jorge Drexler, Antonio Zambujo, Pascuala Ilabaca o Silvia Pérez Cruz…

Vuestra música es fusión de diferentes culturas, actualmente en las sociedades modernas europeas se ha llegado a una convivencia de distintas culturas, hay una población inmigrante muy significativa. ¿Creéis que se está gestionando bien la multiculturalidad? ¿Tenemos que dar más pasos hacia una integración no solo una convivencia?

A nosotros nos gusta más hablar de Interculturalidad que multiculturalidad. En la segunda hay respeto y conciencia de diversidad. En cambio, la Interculturalidad es en sí misma un proceso dinámico, en el que no cabe la idea de pureza cultural. Creemos que en el mestizaje se mejora y se cambia, dando como resultado nuevas formas culturales, quizá más ricas. Pero en cualquier caso es el proceso natural e histórico.

Como proceso humano que es, no es perfecto. Y siempre habrá una cultura preponderante. Nuestra labor como sociedad crítica será saber identificarlo y luchar para transformarlo.

La historia de la humanidad es la historia del intercambio cultural, como defiende siempre nuestro querido Luis Gimeno Feliu. Y nosotros cantamos que “sin movimiento no se aprende”. Carlos Fuentes habló hace mucho tiempo de la idea de la contaminación cultural, y a partir de ahí el gran Pedro Guerra compuso su “Contamíname”. No nos referimos a la contaminación cultural criticada por Mary Daly, cuando habla de la contaminación heteropatriarcal, con sus mitos y ceremonias…

Vivimos tiempos en los que, en una misma ciudad, la diferencia de esperanza de vida entre barrios ricos y pobres alcanza los 20 años. “Nuestras ciudades son una cartografía de la desigualdad”, como dice Javier Padilla.

Es curioso que mientras las diferencias culturales han servido históricamente para generar desigualdades y situaciones de poder, en la música han servido de oportunidad para el enriquecimiento. Nosotros tocamos ritmos catalogados como originarios de América latina: el landó, la chacarera o el candombe. Y en muchos casos las similitudes con ritmos tan “puros” como la bulería o claves africanas es sorprendente. “Yo no soy de aquí, pero tú tampoco” (Jorge Drexler).

¿Qué opináis sobre los distintos discursos extremistas que están surgiendo tanto en Europa como en EEUU? ¿Hemos dado pasos atrás como sociedad en el discurso de derechos humanos y sociales?

Por supuesto que sí. Y aquí sí que defendemos el compromiso político individual y colectivo sin excusas. La desafección política, las sociedades obedientes e infantilizadas solo dan lugar a la aparición de discursos muy peligrosos que creíamos ya enterrados.

Decía Judith Butler recientemente en una entrevista que “vivimos en tiempos anti-intelectuales”, y reclamaba formas más prolongadas y reflexivas en todo el espectro político. No podemos estar más de acuerdo.

Necesitamos la participación ciudadana, recuperar una visión más comunitaria y una Política con mayúsculas para alcanzar consensos y proteger a los más vulnerables. Necesitamos firmeza frente al odio.

Vosotros formáis un grupo muy distinto de personas procedentes de varios rincones del mundo. ¿Qué es para vosotros la patria?

Nosotros titulamos nuestro primer trabajo “Puse mi patria en el vuelo”. Frase que es en sí misma una declaración de intenciones. Pero es cierto que la palabra patria nos despierta muchas contradicciones.

Tened en cuenta que Decarneyhueso lo forma un aragonés con el corazón en Argentina, un sevillano hijo de un catalán y una vasca, un argentino nieto de indígenas e italianos, un cubano con una abuela flamenca, un madrileño con madre francesa y el hijo de una africana hija de vascos que ha tenido una hija en Madrid con una mujer colombiana criada en Ecuador…

Quizá para nosotros la patria tenga más que ver con el cuidado que con cualquier otra cosa. Quizá tenga que ver con el espacio que cuidas, el lugar donde te cuidaron; La comunidad que te acoge, el barrio donde cuidas a tus hijos. La tierra que acoge a los que un día te cuidaron o el pueblo que cuida de tus fantasmas. Quizá nuestra patria tenga más de ternura que de bandera, más memoria que escudos. Es posible que la entendamos como una cuna con alas. 

Al final todo el mundo se mueve en mayor o menor medida, ya sea de ciudad, barrio o continente. En nuestro caso, hemos aprendido (gracias, querido Jorge Alemán) que nos fuimos para siempre, y que a la vez no nos fuimos nunca. Que en cada uno de nosotros hay un exiliado, y que nadie nace en su casa…

Nos queda trabajar para que a las generaciones venideras les llegue la riqueza de la interculturalidad.

Decarneyhueso lo forman:

Jorge Usón (voz)

Adán Carreras (bajo, guitarra y voces)

Nelson Dante (percusión y voces)

Fernando Favier (percusión y batería)

Bruno Duque (vientos)

Jesús Garrido (guitarras, bouzouki, charango)


Jesús Garrido Dorronsoro (Decarneyhueso)

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