Salgo de la entrevista, emocionada como siempre, pero con las cosquillas en el estómago y la ansiedad que me ronda en la cabeza de querer saber si me ha ido bien o no, de si les he gustado o no. Caminando por la calle me siento como un zombi, nos hemos convertido en personas con un solo objetivo: “conseguir trabajo”, porque si no lo consigues no puedes pagar la comida, ni el alquiler, ni tus estudios y la lista sigue y sigue, no podemos parar ni un segundo para por lo menos saber qué es lo que queremos en esta vida. Llego a casa a revisar mi correo electrónico como si fuera parte de mi rutina habitual: me despierto, recargo el correo, termino de comer, recargo el correo y así todo el día hasta que me llega la notificación.

Por fin vibra mi móvil y se enciende la pantalla dejando ver el asunto del correo electrónico: “Entrevista”. Me palpita tan fuerte el corazón que siento que se me sale por la boca, estoy tan nerviosa que no puedo ni leerlo yo misma, así que se lo paso a mi esposo y le pido que me lo lea; por unas milésimas de segundo su cara es de alegría, pero en cuanto veo como la comisura de sus labios empiezan a tornarse boca abajo me vuelve el sentimiento de desilusión.

“Querida Gala, lamentamos comunicarle que su perfil no se adecúa al buscado para este puesto de trabajo. Muchas gracias por su participación.”

Después de varios días de enviar currículums me vuelven a llamar para una entrevista, me emociono porque parece que soy ideal para el puesto, cumplo con todos los requisitos que piden. Cuando llego a las oficinas me reciben y me hacen esperar en una linda salita de estar. Vienen a buscarme dos personas con mi CV en la mano, llegamos a un pequeño cuarto en el que nos sentamos a la mesa y es cuando me empiezan a sudar las manos de los nervios; tengo que destacar que me preparé para todas las preguntas posibles, investigué a la empresa, los proyectos que realiza, etc.

Primera observación por su parte: “Así que eres mexicana”. Sinceramente cuando escuché esto en ese tono tan desilusionado no sabía cuál tenía que ser mi reacción, así que simplemente asentí y esperé a la siguiente pregunta o comentario. La entrevista siguió y conteste a todas sus preguntas sintiéndome segura de mis respuestas, todo marchaba bien desde mi perspectiva; llegando al final de la entrevista me pidieron que, si podía esperar unos minutos allí en la habitación, ellos salieron y comenzaron a hablar fuera, volvieron a la habitación con unas expresiones tan frías que el ambiente cambio completamente.

“Nos ha gustado mucho tu perfil, pero preferimos contratar a alguien nacional para el puesto, ya que es más fácil en cuestión de papeleo.”

Se le puede decir muro, obstáculo, piedra o techo de cristal, pero es la realidad, llevo viviendo en España más de 6 años y me he encontrado con muchos estereotipos y racismo durante mis años de universidad y durante mi proceso de búsqueda de trabajo, es frustrante pensar que lo que te mantiene detrás del muro o debajo del techo de cristal es tu propia cultura, tus raíces. Es algo que no se puede cambiar, mejorar o trabajar, no amplía ni disminuye tu currículum, además de ser mujer y que sabes que de primeras entras a la competencia brutal por un puesto de trabajo con menos puntos, se te restan puntos por ser extranjero.

Muchas personas creen que es fácil llegar a otro país a rehacer tu vida, a buscar empezar de cero y obtener buenas oportunidades, pero no se dan cuenta que es una serie de trámites y de condiciones que hay que cumplir para entrar a cualquier país de forma legal y buscar un trabajo de forma legal. Las leyes de migración son extensas y confusas, hay que buscarse la vida por uno mismo, nadie te dice a donde tienes que ir específicamente cuando quieres tramitar tu NIE o para que trámites necesitas una cita previa, podría escribir 50 páginas sobre mis odiseas de ida y vuelta a extranjería solo para conseguir un permiso de trabajo el cual al final no sirvió de mucho porque “es más fácil” contratar a un nacional.

Porque dejemos claro que soy una mujer migrante, mexicana, buscando puestos de trabajo que se salen del catalogo «destinado socialmente» para mí: limpiadora, servicio a domicilio o niñera. Varios techos de cristal me asfixian y cargo con su peso, pero doy gracias por tener las herramientas para poder romperlos Mi formación universitaria y el apoyo económico, hacen que pueda enfrentarme a ellos cara cara.

Las causas del techo de cristal están relacionadas con la idea de que las mujeres nos comprometemos menos con la empresa debido a las posibles cargas familiares. Además, no hay que olvidar que las decisiones sobre los ascensos las suelen tomar los hombres y que ellos tienen muchos prejuicios con respecto a la valía de las mujeres a la hora de adoptar roles de liderazgo; ahora, sumémosle a esto el hecho de que los prejuicios y el racismo son aún latentes en nuestra sociedad, que el tema del papeleo en inmigración es un misterio para algunos, la mal-información de la llegada de extranjeros al país y las frases de “vienen a quitarnos el trabajo” tampoco ayudan.

Vivir en otro país lleva consigo una serie de cosas que cuando tomas la decisión de irte las aceptas y decides vivir con eso, como el duelo, las pérdidas, el empezar de nuevo, etc. De alguna manera no quería aceptar el hecho de que formaría parte de mi vida el esforzarme el triple que los demás, una por ser mujer, otra por ser extranjera y otra porque este mundo es cada vez más competitivo.

Rompamos los techos de cristal, por gruesos que sean.

La Naranja Social. Mujer, Migrante y Trabajadora Social.

4 thoughts on “Doble techo de cristal.

  1. Un texto muy reflexivo y que nos debe de hacer mucha conciencia para ser mejores seres humanos y romper de una vez por todas con los estereotipos, es necesario avanzar como sociedad sin bloquear a los de al lado, tenemos que hacer equipo. Gracias Gala por recordarlo y por ser tan decisiva en tus acciones, tu actitud y emprendimiento hacia los que te rodean tendrá un premio seguramente.

  2. Felicidades!!! Excelente artículo, se puede sentir de cerca lo que siente una persona fuera de su país, pero con la maleta bien llena de sueños, esperanza, fe, ilusión y ganas… muchas ganas de querer cambiar y construir un buen futuro. Muchas suerte y éxito!!

  3. Ánimo. las barreras siempre están ahí, sin embargo siempre depende de uno romperlas. La humanidad tiene cosas buenas y malas, continua intentando, esfuérzate, busca alternativas, has lo que a tí te satisfaga. Si una puerta se cierra, ve a la siguiente. Aprende a diferenciar cuando vale la pena romperse la frente ante un obstáculo y cuando darle la vuelta. Aferrarte a tus amigos, a tu familia… Son el salvavidas para el día a día.

  4. Gala, ánimo
    Lo mejor de todo esto ed que no estás sola
    Somos muchos los que te apoyamos y deseamos que pronto llegue lo mejor

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