El año pasado empezamos el articulo del #Edusoday diciendo que aún nos quedaba un largo camino para poder celebrar, y es verdad. Pero este año debemos celebrar nuestra profesión. Hay que celebrar nuestro trabajo, nuestra constancia, nuestra capacidad de adaptación, nuestra capacidad de lucha y sobre todo nuestro saber estar «en la brecha». Llevamos años gritando, defendiendo lo esencial de la educación social, trabajando en los márgenes, sosteniendo y acompañando lo invisible, y este año parece que no solo hemos sido miradas, sino que hemos sido vistas, hemos logrado «un cachito» de relevancia.

La pandemia se irá, los focos dejarán de alumbrarnos, las crónicas. Los reportajes pasarán a otro tema y la parcelita de atención que hemos suscitado, en concreto las educadoras sociales y en general los servicios sociales, pasará a ser ocupada por cualquier otra noticia. Pero lo que no va a desaparecer es nuestro trabajo, nosotras seguiremos estando ahí en la brecha, seguiremos en el margen, trabajando con la exclusión donde cada día hay una pandemia que superar. Cuando el noviembre pasado fuimos a Cañada, preguntamos ingenuas de nosotras, que tal llevaban la pandemia. Nos contestaron que allí antes de que llegara la pandemia la gente ya estaba centrada en sobrevivir, que la pandemia era otra cosa más a la que se tenían que enfrentar.

Esto mismo nos ha pasado a muchas de nosotras, acostumbradas a trabajar sin un amparo institucional, a crear protocolos sobre la marcha, a trabajar sin recursos, a ser creativa para suplir las carencias de los proyectos, a trabajar en procesos largos y complejos en los que es difícil programar tiempos. Esto, señoras, ha sido nuestro día a día muchos años antes de que llegara la pandemia. Y con esto no quiero quitar importancia a un evento mundial, que nos ha alcanzado a todas, que nos ha roto esquemas y que ha afectado a nuestro trabajo diario de forma muy grave, claro que sí. A lo que me refiero es que el mundo, la sociedad en su conjunto, ha visto cómo es trabajar en condiciones adversas, sin información, si saber que va a pasar, sin apoyos, sin recursos. Condiciones en las que muchas trabajamos habitualmente con realidades, colectivos y personas que viven diariamente estas condiciones.

Tengámoslo en cuenta cuando todo vuelva a ir bien.

Dicho esto queremos centrar nuestro discurso para el #EDUSODAY en tres palabras:

VISIBILIZA: Habla de tu trabajo a todo el mundo. Da la chapa. Esa conversación en la que tus familiares y amigos no saben muy bien lo que estudias… pues ese el momento. Ármate de paciencia y define, expresa y clarifica tu profesión. Sabemos que estás harta de decir que no, que no eres asistente social, que no, que no eres trabajadora social, que no eres profe… Somos otra cosa y hay que gritarlo a los cuatro vientos. Hay que crear una conciencia colectiva sobre nuestra profesión, llevamos solo 30 años como profesionales y nos toca lucharlo. La visibilización no acaba solo en nuestra profesión, hay que frenar los discursos de odio, sorry, pero tu profesión es política. Lo sentimos pero también te toca educar al cuñado de turno. Sí, ese que opina de todo sin saber, el que te llama ‘feminazi’, el que no tiene ningún problema con el colectivo LGTB, Inmigrantes, mujeres PERO…. Sopesa la situación. Si crees que sabe sumar, puedes hacer pedagogía con él o ella y que trate de entender o visualizar la compleja realidad de estas problemáticas sociales. Eres profesional de la educación, puedes hacerlo. Pero por otro lado, no gastes píldoras pedagógicas si ves que está sumido en su odio, suéltale una bordería educada e instructiva y alude a tu conocimiento de la causa.

RECLAMA: ¿Qué somos? Educadoras sociales ¿Qué queremos? Derechos y reconocimiento laboral. Estamos hartas de decirle a nuestros usuarios y colectivos que reclamen y… ¿Qué pasa con nosotras?. Esto no es un camino que podamos hacer solas. Hay que organizarse, unirse y crear sindicatos, buscar apoyo legal en los colegios debe ser nuestro pan de cada día. Por mucho que trabajemos en la exclusión, la marginalidad o la necesidad, intentamos que nuestros usuarios y usuarias salgan de ella, no que nosotras entremos a formar parte también. Reclamemos. Solo estamos pidiendo condiciones laborales justas, esto hace tiempo que dejo de ser caridad y nosotras el clero. Y por favor, personas de recursos humanos, dejad de decir «sueldo por convenio» para disfrazar nuestro sueldo de digno. En una entrevista quiero saber el dinero que voy a cobrar, sobre todo porque los 19 convenios por los que se puede regir mi profesión no los tengo en la cabeza. Tú sabes que voy a cobrar una mierda seca, yo también, ya está. Hablemos de cifras.

COMPARTE: Somos muchas las que estamos luchando, creando contenido, visibilizando, reflexionando sobre nuestra profesión y sobre los derechos de los colectivos que trabajamos. Lee, escucha y comparte todo el contenido que hable de las profesiones sociales, hay que hacer ruido y seamos claras, no tenemos un sistema bien montado de difusión ni medios que nos dejen un hueco en prime time. Nos necesitamos para crear una realidad social en la que tengamos hueco, en la que seamos profesionales reconocidos con derechos y con espacios para poner los temas sociales sobre la mesa. Espacios para cambiar realidades.

Equipo de VocesS

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