Los abusos sexuales a niños y niñas van a seguir existiendo, pero ya no con mi silencio, porque la infancia no se toca.

Más del 70% de los abusos sexuales infantiles se producen en la casa familiar o del entorno del niño o niña. Este es uno de los motivos por los cuáles se quedan tantísimos años en silencio, porque: ¿Cómo va a ser tu padre un abusador, o tu tío, o tu vecino…? Socialmente, la familia está concebida como un lugar seguro, agradable y cercano que debe estar por encima de cualquier cosa. La norma, la generalidad es que la familia te proteja, te cuide y te enseñe a relacionarte con el mundo.

Pero ¿qué pasa cuando esto no es así? Los niños y niñas que viven el abuso en su piel callan, se torturan y se envuelven en una espiral de angustia constante que repercute en su día a día durante el resto de su vida. Su cuerpo, su mente y su alma quedan marcados. El abuso es una marca negra que te hace sentir durante mucho tiempo que ese cuerpo no te pertenece, que no es tuyo, que no se calma. Una marca de la que no te puedes esconder, que te acompaña a todas partes, se sienta contigo en clase, en casa, cuando estás con tus amigos y amigas; te habla mientras disfrutas, consigue encerrarte en tus derrotas y nublar tus triunfos. Una marca que siempre vas a llevar tatuada, como un monstruo que te persigue durante años y no te deja descansar, dormir o imaginar otra cosa.

Yo fui una de esas niñas. El silencio es el juego con el que los abusadores juegan y ganan sus partidas. En un documental escuché la historia de un chico que había sido abusado con 9 años. El abusador, para asegurarse de que no dijera nada, le hizo creer que todos los coches azules le vigilaban. Hoy tiene 40 años y aún tiembla al ver un coche azul. Por eso, es más que fundamental hablar del abuso sexual infantil, romper barreras y hacerle ver a todas y cada una de las personas que nos rodean que cualquiera puede ser un abusador, que no existen características concretas ni tipificaciones donde encasillar.

Más del 85% de los abusos sexuales en España son intrafamiliares. Esto quiere decir que el abusador puede ser el padre o el hermano. En menor medida la madre o hermana ya que el 90% de los abusadores son hombres.
Y esta cuestión es clave, porque cuando una niña o niño habla, y dice: no quiero ir con papá porque me toca, no es en vano. No es un juego, no hay mentira posible detrás de afirmaciones similares. Un niño no posee la capacidad de inventarse algo así, (se calcula que sólo el 7% de los menores que dicen haber sufrido abusos sexuales se lo inventan), sobre todo porque su sexualidad no está desarrollada y ni siquiera comprenden en muchos casos la magnitud de lo que está ocurriendo, pero saben que NO les gusta.
Esto, en el mejor de los casos, ya que como hemos dicho antes, generalmente las victimas guardan silencio. Sobre todo cuando el abusador es el mismo que convive contigo, que te cura las heridas, te ayuda a hacer los deberes o te compra la ropa y los juguetes. Es difícil ser capaz de hablar de ese juego que no te gusta, que te duele o que te pone triste, cuando la persona que abusa se encarga de tu custodia y cuidado.

Necesitamos entender que cualquiera podría estar detrás de un abuso, para que cuando el niño o niña hable: estar a su lado. A mí, personalmente me hubiera gustado tener a alguien cerca de mí que entendiera que lo que me estaba ocurriendo no era parte de un juego, que me acompañara en el proceso. Creo que el abuso es un problema tan silenciado que la sociedad común cree que no va con ella.

Pero en España se calcula que del 10% al 15% de adultos han sido abusados sexualmente en su infancia, un numero muy grande de víctimas que no están siendo escuchadas ni reparadas. No es un problema de interés nacional, no se destinan recursos públicos, prácticamente no existe. Hay más victimas de abuso sexual, que de terrorismo en España, la segunda da votos, la primera solo consume recursos.

Y a ti, que me estás leyendo en este momento, quiero pedirte un favor: no hagas oídos sordos, no pases como si esto no fuese contigo porque 1 de cada 5 niños y niñas en este momento están siendo víctimas de abuso sexual infantil. Tenemos en nuestras manos la capacidad para dar visibilidad al tema, para que se rompa la barrera del silencio antes de que sea demasiado tarde y, sobre todo para desestigmatizar.

A la infancia NO se le toca.

Los datos están sacados del Informe de abuso sexual a la infancia del 2017 de Save the Children «Ojos que no quieren ver».

Yasmina Delgado Educadora Social @unmarde_emociones,
Sara del Río Educadora Social

1 thought on “El juego del silencio.

  1. Escalofriante!! la cantidad de criaturas que viven en este momento esta situaciones. Yo creo que el hecho de que alguien de su propia familia sea el maltratador dificulta que otro miembro de la familia, ante la sospecha de lo que está ocurriendo, mire para otro lado. Qué van a pensar de nuestra familia!!! qué vergüenza |

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