Para comenzar, es crucial entender que la radio comunitaria se centra en aquellas situaciones problemáticas, temas de interés y necesidades prioritarias de la comunidad, abriendo debates en referencia a estas cuestiones, como pueden ser cuestiones de violencia, de injusticias sociales, de vulneración de los derechos, personas en situación de exclusión social, proyectos de barrio, eventos culturales, etc (Alumku y White, 2005). Esta herramienta comunicativa, además de generar cambios sociales y beneficios significativos en el desarrollo de la comunidad, otorga capacidad de voz y comunicación a grupos minoritarios y a la sociedad civil reforzando un proceso de concientización de las causas por las que se deben luchar y visibilizar, abogando por una participación activa y democrática de la ciudadanía (Valdiviezo, 2020)


Teniendo en cuenta esta breve aproximación conceptual. Vamos a analizar la intervención colectiva desde Radio Barrio (Bilbao). Un programa de radio que nace para dar voz a los ciudadanos de a pie, a las asociacioones comunitarias y vecinales. Así pues, en Radio Barrio podemos apreciar la presencia de la dimensión individual en la intervención colectiva, ya no solo porque la idea de este proyecto nació desde la inquietud, motivación, ilusión e interés de un grupo de personas. Sino también porque de forma individual compartían situaciones similares y tenían un interés común que fue el motor de arranque de esta radio comunitaria. Con la cración de esta radio se ha visto como la participación y toma de acción, problemáticas que aparentemente eran vividas de forma individual, se transformaron en colectivas y comunitarias.

También es esencial realizar una lectura sobre la importancia de la perspectiva feminista, antiracista y antigltbifóbica a nivel comunitario y, en concreto, en las radios comunitarias.En este aspecto cuando es la gente de a pie o los movimientos vecinales y asociativos cogen las riendas de la programación de un medio de comunicación, suelen convertirse en espacios donde aparecen temas sociales tratados desde una perspectiva totalmente difernte; Quedando fuera el paternalismo, el amarillismo o la burla de los diferentes colectivos. Cuando se busca la esencia y no el rating, conseguimos hacer intervención social, haciendo que se promueva la cohesión social y la participación de la ciudadanía, entendiendo que las situaciones de vulnerabilidad y de exclusión social no son cuestiones individuales, ni aisladas, sino que se generan por estructuras que oprimen a las personas y grupos de forma colectiva.


Es más, cuando las mismas situaciones problemáticas o de dificultad atraviesan y son compartidas por muchas personas, lo individual se convierte en colectivo. Evidentemente, a la hora de trabajar desde la radio comunitaria, lo individual y lo colectivo no pueden separarse, porque aunque intervengamos de forma colectiva, también lo estamos haciendo persona a persona, ya que son dos dimensiones que se interrelacionan entre sí y la gran parte de las situaciones de malestar psicosocial que viven las personas se
generan en la interacción individual con el medio social.

Desde nuestra profesión, la radio comunitaria debe ser concebida como un instrumento habitual e imprescindible para lograr la mejora y la unión de una comunidad. Añadirla a los planes de intervención social comunitaria propicia la creación de espacios, la cohesión de grupo y la concientización de la población de los problemas tanto goblales como individuales. Una herramienta con múltiples beneficios y que con la era de la trecnología puede llevarse a cabo con un presupuesto ajustado.

La radio comunitaria puede permitir que de forma individual las personas comprendan su realidad, haciendo que se puedan crear, posteriormente, espacios colectivos generadores de redes sociales de apoyo mutuo donde se validen y comuniquen estas realidades desde la inclusión, la diversidad y el derecho a la participación, creando conversaciones seguras carentes de discriminaciones. Espacios donde no se silencien ni invaliden las realidades que los medios populares no quieren mostrar a la población, o en caso de mostrarlos, lo hacen desde una perspectiva que estigmatiza, violenta y discrimina estas realidades desde argumentos y narrativas de índole racista, clasista, lgtbifóbica y capacitista.


Por ende, hace falta que desde la radio comunitaria se logre una democratización de la comunicación horizontal mediante la creación de espacios seguros y libres de prejuicios y odio, dejando a un lazo los valores hegemónicos y la monopolización de los medios de comunicación de las altas esferas, donde, por norma general, lo conforman hombres blancos, de clase media-alta, cisheterosexuales y neurotípicos. Por ejemplo en Radio Barrio se contempla una ruptura de estas estructuras hegemónicas, abogando por la diversidad de clase, etnia, orientación sexual, religión, ideología, sexo; y respetando y validando las aportaciones de las personas que conforman el grupo.

Es necesaria esta puntualización, ya que al hablar de desarrollo o desarrollo comunitario, a veces se puede llegar a concebirlo y relacionarlo con el beneficio económico y creo que desde nuestra profesión es esencial entender este desarrollo desde una perspectiva que integre no solo cuestiones de índole económica, sino también de valores y mejoras sociales y culturales, abogando por una mejora de la calidad de vida de la comunidad desde una intervención por, para y con la comunidad. Esto lo vemos extrapolado en Radio Barrio, ya que al contrario de otros medios de comunicación tradicionales, como puede ser la radio comercial o la televisión, nace desde el interés, motivación y necesidad de la propia comunidad, no desde unos fines lucrativos y centralizados en la economía.


Este proceso reflexivo y de crecimiento personal fomenta un sentimiento de pertenencia con la comunidad, Consecuentemente, este sentimiento se ve materializado a la hora de movilizarse socialmente al reivindicar y defender los derechos humanos y no permitir las injusticias sociales. Esto hace que las personas se vean con motivación y capacidad de incidir en la comunidad participando de forma activa en la misma a nivel sociocultural y político, comprendiendo la participación política como una cuestión que no debe ser reducida a votar como único mecanismo existente, sino también a poder participar libremente en manifestaciones, en movimientos políticos autogestionados, en la afiliación a organizaciones, etc.

Finalmente y teniendo en cuenta todas las cuestiones previamente mencionadas, me gustaría mencionar que es necesario que como futuras personas profesionales de la Intervención Social concibamos la radio comunitaria y otros recursos que nos brinda la educación no formal transformadora, como puede ser el graffiti, el teatro, la danza o la música, como herramientas socioeducativas potenciadoras de procesos de mejora y transformación de la comunidad, abogando por valores de respeto, apoyo mutuo, inclusión, empatía, reciprocidad, validación, reflexión crítica y movilización. Poniendo el foco en la radio comunitaria, es evidente que la tecnología y los medios comunicativos han adquirido una relevancia notoria, por lo que es esencial no solo permitirnos reflexionar acerca de esta herramienta comunicativa y su papel en los procesos de inclusión social y mejora del bienestar, sino también reconceptualizar el papel del Trabajo Social en la actualidad teniendo en consideración los cambios vigentes para poder adaptarnos a las nuevas realidades y necesidades de las personas.

Álvaro educador y trabajador social detras de la cuenta @trabeduca

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