Quiero empezar a hablar sobre la maternidad como mito romántico desde un punto de vista de la sociedad mexicana.

Se habla de que una mujer en el momento de ser madre, o cuando se entera de que lo será, se le exige que ame incondicionalmente a su bebé y renuncie completamente a su ser, pues una nueva mujer nacerá junto con él/ella y tiene que ser una figura de amor totalmente entregada a esa vida. ¿Qué pasa cuando no es así? Se juzga, se critica, se señala.

¿Qué pasa con una mujer con depresión post-parto? Las personas en lugar de ver por el bien tanto de la mamá como del bebé, y sobre todo, sacarla adelante y buscarle ayuda profesional, se le cuestiona: ¿por qué no quieres a tu bebé? Y es que la realidad no es que no le quiera, es que la adaptación a la maternidad lleva tiempo, pero se nos presiona a que NO podemos ir a nuestro propio ritmo, tenemos que adaptarnos rápido o seremos calificadas de malas madres.

Hace unos días les pregunté a las mujeres (sobre todo mamás) de mi Instagram, que cuáles creían ellas que eran las expectativas de la sociedad mexicana hacia las mujeres específicamente como madres, y a continuación cito fragmentos de sus respuestas:

Lo ven como nuestra obligación poder hacer todo, atender niños, esposo, casa y trabajo. No en todos los casos es así, pero generalizando en México que es un país más bien machista, se ve normal que la mamá haga todo y si fallamos en algo siempre seremos nosotras las culpables.”

“La maternidad es juzgada, sea como sea que la lleves, la sociedad se ha encargado de presentarnos estándares tan altos como mujeres, como madres, en donde hagas lo que hagas para muchos no estará bien. En nuestro país, aún llevamos en la carga años de machismo que nos hacen estar más en la mira de lo que está bien y de lo que no, de lo que tienes que hacer porque eres la mujer de la casa y todas las responsabilidades que conlleva, ir contracorriente es difícil.”

“Creo que se tienen unas expectativas imposibles para cualquier persona. Cuando una mujer nace en la sociedad, de forma consciente e inconsciente, le muestra un camino erróneo de lo que es una madre, donde se confunde amor con entrega incondicional. Se espera que estemos preparadas en todos los temas, actualizadas, tengamos un control de estados anímicos, emocionales, cuidados de la casa, persona, presentación física increíble como si no parecieras madre, que olvides tus gustos, sueños o necesidades para tu familia, pero que no te olvides a la vez, que seas original, que no te preguntes si estás cansada, porque las madres siempre pueden todo.”

“Lamentablemente en México aún es muy latente el machismo, y se sigue creyendo que el lugar de las madres pertenece a la casa, solamente en criar a los hijos.”

Es increíble lo parecidas que son las opiniones de las diferentes mujeres a las que les pregunté y que ni siquiera se conocen entre ellas. Es una realidad, una realidad muy triste y exigente la que vivimos las madres en México.

Recuerdo que al enterarme de que estaba embarazada, lo primero que pensé fue “quiero ser la madre perfecta para mi bebé”, y empecé a certificarme como asesora en lactancia, como asesora en desarrollo infantil, en sueño, en crianza respetuosa, y si bien encontré mi pasión en ellas y ahora me dedico a dar asesorías, reconozco que empezaron como una obsesión de querer ser la madre perfecta; hasta que un día mi hermana me puso los pies en la Tierra y me dijo: “Regina, tu bebé necesita una mamá real, no una mamá perfecta.” Y me pregunté: ¿Qué es una mamá real? Una mamá real, por más que le duela al machismo mexicano, es una mamá que siente, una mamá que no renuncia a ella misma, una mamá que se cansa, que pide ayuda.

Creo que igual tenemos que dejar de juzgarnos entre nosotras, dejar de criticarnos y de vernos como competencia. Si a una le funciona darle fórmula a su bebé, respetarla, no darle su leche NO la hace menos madre. Si a otra le funciona llevar un estilo de crianza diferente, respetarla y así sucesivamente.

En mi profesión me he topado con muchas colegas que minimizan el trabajo de otras, y es entendible que queramos sobresalir de entre todas para que contraten nuestros servicios, pero ¿a costa de qué? Incluso he notado que varias critican las decisiones de crianza y alimentación de los bebés de las mujeres a las que atienden y aún no logro entender por qué. Si queremos cambiar la idea o imagen que se tiene sobre la maternidad “perfecta” tenemos que empezar por dejar de criticarnos entre nosotras.

Ya para dar cierre, tenemos que desmitificar a la maternidad como mito romántico. Entender que cada una tiene adaptaciones y ritmos diferentes. Apoyar los diferentes duelos que se viven, y sobre todo, hablar de ellos. Y por duelos me refiero a las mujeres que sufren desgraciadamente la muerte de su bebé en etapa perinatal o incluso durante el embarazo. Duelos de haberse preparado lo suficiente para tener un parto respetado y que a pesar de ello, hayan sufrido violencia obstétrica. Duelo de no haber llevado una lactancia como a ellas les hubiera gustado, entre otro sin fin de situaciones que pueden causar mucho dolor en las madres y que somos tan ajenos a ellas. Es importante saber también que durante el postparto es necesario preguntarle a la mamá: “¿cómo estás tú?” y no solo preguntar por el bebé.

La maternidad es un proceso, lleva tiempo y paciencia. Necesitamos que la mamá esté al 100% para que su bebé también lo pueda estar, y es fundamental involucrar a toda la sociedad en esta labor que conlleva una responsabilidad enorme, es importante y urgente involucrar a las parejas a que ejerzan el papel que de igual manera les corresponde.

En conclusión: dejemos de juzgarnos entre madres y comencemos a apoyarnos, creemos una red de apoyo grande y entendamos que lo que a una le funciona, a otra quizá no, y eso está bien, NINGUNA es menos madre. Alcemos juntas la voz para darle una cara real y sin expectativas irreales a la maternidad en México.

Regina Molina Villaseñor. Asesora en desarrollo infantil, sueño seguro y crianza respetuosa.

1 thought on “Expectativas y maternidades en México.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *