Escribo esto para poner palabras a la situación en la que me he encontrado durante estos últimos años. Quiero dar a conocer la dificultad para acceder al mercado laboral como educadora a partir de mi trayectoria vital. Soy educadora social sin experiencia y esta es mi historia.

Decidí estudiar Educación Social porque siempre he querido formar parte del otro mundo, el incansable, el invisible, el que pierde. Mi ilusión, como cualquier estudiante, era construir un mundo donde todos y todas seamos iguales. Quería aportar mis ideas y energía a personas y colectivos que se encuentran con dificultades de toda índole para formar parte de nuestra sociedad. Quería reformar un sistema que no les permite acceder por distanciarse de lo común, por no cumplir con la norma general, por salirse de los patrones impuestos a partir de la raza, nación o dinero.

Mi primer encuentro con este mundo fue en mi segundo año de carrera donde tenemos que llevar a cabo tres meses de prácticas. En un principio comencé realizándolas en un programa dentro de Cruz Roja destinado a mujeres inmigrantes españolas retornadas a nuestro país después de haber estado fuera buscando una vida mejor. Yo pertenecía al departamento de voluntariado, donde la mayor parte del tiempo lo pasaba transcribiendo datos y de vez en cuando hacía un pequeño taller dentro de la organización explicando a grupos de niños y niñas la historia de dicha entidad. Creo que no tengo más que decir, todos sabemos lo inútil que me hizo sentir este proceso. Pero era joven, aún hacía falta algo más que tres meses en Cruz Roja para quebrar mi energía social.

Al año siguiente, teníamos que escoger nuevamente un lugar para realizar nuestra segunda «ronda» de prácticas; debido a lo vivido el año anterior decidí hacerlas en un campamento para personas adultas con discapacidad, de manera intensiva. Aquí sí me sentí útil, aunque igual demasiado. Nos encomendaban tareas que, a mi parecer, competen a otros/as profesionales, ya que tenía que dar medicación a los usuarios, pero no me dieron instrucciones ni informes médicos. A pesar de ello, todo fue maravilloso, conecté mucho con las personas destinatarias del programa y con mis compañeros/as.

Cuando terminé la carrera en el año 2013 tuve muchas dudas de si realmente todo lo que había aprendido en cuatro años iba a servirme para meter la cabeza en el mundo profesional. Supe que simplemente con la formación universitaria no iba a llegar muy lejos, pero tampoco tenía dinero para continuar mis estudios y especializarme en una de las tantas áreas de intervención dentro de la educación social.

Aunque no pudiera continuar mi formación de manera formal, pensé que sería buena idea encontrar unas prácticas extracurriculares para coger experiencia e ir tanteando campos de intervención en los que yo sintiera que mi hacer sería bienvenido. Tomé esta iniciativa con mucha ilusión, pero mi sorpresa fue que ninguna organización con las que contacté quería una persona interna en prácticas, en cambio sí que demandaban voluntariado. Al mismo tiempo que estaba buscando prácticas también estuve intentando encontrar un trabajo de educadora, pero, cuál fue mi sorpresa que sin experiencia no podía acceder a ningún puesto de trabajo cualificado como educadora.

Tras 9 meses y habiendo regresado a casa de mis padres, haciéndose muy difícil la convivencia, empecé a desanimarme puesto que no veía ninguna salida a mi situación. Pero me dije a mí misma: ¡no pierdas el tiempo y fórmate en otras cosas que pueden ser útiles en un futuro no muy lejano! Cogí el poco dinero que tenía ahorrado y me fui a aprender inglés a otro país. Al principio fue duro porque no tenía trabajo, ni casa, ni gente conocida, ni siquiera el idioma, pero con motivación e interés al final pasaron tres años de mi vida en los que aprendí mucho sobre mí misma.

Decidí regresar a España tras tener dinero suficiente para pagarme un Máster. Mi sorpresa fue que al terminarlo tuve el mismo sentimiento de desconocimiento que cuando acabé la carrera. Me encontré de frente con mi yo de hace años: perdida, con miedo, con la mochila de conocimientos académicos más pesada y con tres mil euros menos; pero con el mismo problema que siete años atrás, no tengo experiencia, sigo siendo invisible para las empresas de mi sector. No hay un hueco para mí.

En todo este tiempo he realizado diferentes voluntariados. Voluntariados en los que he tenido funciones importantes, en los que se me ha considerado y he sentido que era un gran apoyo para el equipo. Pero todo se queda en eso, en voluntariado. Estoy empezando a sentir cierta frustración e impotencia, ya que no soy capaz de acceder a este mundo como profesional. Creo que tengo capacidades y actitud tanto para trabajar como para aprender.

Actualmente sigo en búsqueda de trabajo y también de prácticas, pero en muchas ocasiones no obtengo ni respuesta. Llegando a mis treinta años de edad, siento que todo el dinero y tiempo que he invertido en formarme no están sirviendo para mucho y, poco a poco, voy perdiendo motivación y sobre todo seguridad en mi campo profesional, incluso estoy planteándome estudiar otra cosa y encaminar mi futuro hacia otros ámbitos profesionales. Esta situación me duele en el alma porque creo que he sido una persona que ha intentado buscar por todos los medios su lugar en el mundo, y pasa el tiempo, pero no encuentro mi hueco.

Creo que esta generación se está enfrentado a situaciones inesperadas, pero no nos dan facilidades para enfrentarnos a ellas y el resultado es una generación sobreformada en diferentes ámbitos a los que no pueden tener acceso, lo que desemboca en una generación que va perdiendo motivación, se siente olvidada y apartada de un sistema que espera ser productivo y próspero, pero lo que está haciendo es que muchos jóvenes se marchen a encontrar oportunidades que no existen en nuestro país.

María. Educadora Social

1 thought on “Mi NO experiencia como Educadora Social.

  1. Cuanta razon Maria!Me siento muy identificada contigo, yo tambien soy educadora y me especializé en igualdad, en Málaga no habia mucho trabajo por lo que tuve que emigrar a Mallorca, es dificil estar lejos de las personas que quieres para poder tener un futuro laboral de lo tuyo…yo te animo a que viajes por el norte, cataluña, madrid, baleares, canarias y espero sobre todo, que encuentres tu hueco en esta vida, te lo mereces!!

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