Violaciones de derechos humanos sistemática, chantajes, militarización de fronteras… Necropolítica. Es lo que se lleva observando en la frontera ceutí desde hace años, pero en este último mes de una forma mucho más aberrante, cuando el pasado 17 de mayo alrededor de 10000 personas cruzaron la frontera ceutí alentados por las (engañosas) palabras de las fuerzas militares y políticas marroquíes, entre ellos menores no acompañados.

El cruce del Reino de Marruecos hacia España lo realizaron muchos a nado y muchos a pie, ya que el control fronterizo en esos momentos no contaba con vigilancia debido a intereses políticos. Entre esas 10000 personas se contaban niños, menores no acompañados, mujeres víctimas de trata, personas que llegaron con una solicitud de asilo, etc. Cada persona con una historia que nunca ha sido escuchada por las autoridades pertinentes. Y es ahí dónde hacemos hincapié las asociaciones y ONGs.

Según la plataforma SolidarityWheels de las 10000 personas llegadas a la costa del Tarajal, 7000 fueron devueltas en un periodo muy corto, el comunicado de la asociación cita fecha 25 de mayo… ¿Se les dejó hablar y expresarse? ¿recibieron la asistencia requerida? ¿la oportunidad de demostrar la necesidad de reconocimiento de asilo o refugiado? NO. Se les ha privado en todo momento de la capacidad de hablar, no se les ha provisto con los medios y procesos legales y requeridos para estas situaciones de emergencia humanitaria: procesos individualizados, asistencia letrada, traducción y la cobertura de necesidades básicas. Se ha podido conocer también que muchas de estas devoluciones en caliente se han producido sin tener en cuenta que muchas de estas personas poseían o tenían la intención de pedir asilo, al ser devueltos este derecho se les ha arrebatado. Hay que puntualizar que han sido devueltos a Marruecos, país al que muchas de estas personas no pertenecen, lo que les deja en una situación de vulnerabilidad e indefensión absoluta.

Las plataformas de derechos humanos se han hecho eco además de situaciones de violencia acontecidas en la frontera. Algunos de estos migrantes han sido recibidos con golpes por parte de la policía fronteriza; al llegar la mayoría de ellos fueron hacinados en CIEs, y algunos, se desconocen cifras, murieron ahogados en el mar, en nuestra costa.

El cruce de migrantes a través de esta frontera es diario, pero la llegada de migrantes procedentes de diversos países africanos se agrava cada vez que la relación Marruecos-España/UE se tensa; como así parece que ha ocurrido de nuevo cuando España decidió acoger al líder del Frente Polisario, Brahim Ghali, en un hospital español de Logroño. Marruecos retiró miembros de seguridad de la frontera, momento en el que aquellos que llevan esperando meses una resolución de la solicitud de asilo han encontrado la oportunidad de cruzar.  La guardia fronteriza se ha puesto en evidencia, así como, España y la Unión Europea al ver la poca capacidad de respuesta que tienen ante semejante drama humano que se cobra vidas a diario.

No podemos decir que esta sea la primera vez que las vidas de miles de personas se ponen en riesgo a causa de intereses geopolíticos y geoestratégicos, no es la primera vez que España/UE ceden a los chantajes de Marruecos, pero sí es la primera de tan grave magnitud, ya que se agrava por la situación de pandemia que vive el mundo. Las personas llegadas se han visto hacinadas en centros cuya higiene deja mucho que desear y en los que en ningún momento se han seguido las normas de seguridad establecidas por el estado español, como la distancia de seguridad.

Desde Boza Sur queremos transmitir que casi 8000 personas volvieron a Marruecos voluntariamente, por lo que esa imagen de avalancha de inmigrantes irregulares no tiene cabida ni sentido. De los 10000 migrantes que llegaron a nuestras costas entre los días 17 y 18 de mayo, medio centenar, de origen marroquí, acudieron a principios de junio a la oficina de Asilo y Refugio, situada en la frontera del Tarajal de Ceuta con el objetivo de solicitar asilo político, como indica el diario Público. Además, puntualizamos que pasado un mes de la llegada de estas personas, se conoce que de los cerca de 2000 menores que llegaron 1112 niños permanecen, menores no acompañados a los que se espera reagrupar con sus familias o darles tutela, los otros fueron devueltos en caliente pocas horas después de su llegada a España.

Ante esta situación ha quedado en evidencia que los migrantes son para la sociedad internacional una simple moneda de cambio. Se les ha denegado el estatuto de persona, se les ha arrebatado sus derechos y dignidad. No se les está tratando dignamente como las personas que son, sino que la comunidad internacional los ha convertido en objeto de intercambio de intereses. Ponemos en segundo plano su vida, sus circunstancias para centrarnos en intereses diversos. Unos usándolos como chivo expiatorio, como invasores, como ladrones de tierra, empleos o cultura. A toda esta situación que viven las personas que llegan, hay que sumar las campañas políticas de criminalización de migrantes que partidos políticos como Vox realizan y a las que parece que la justicia no quiere poner fin.

Otros como instrumento para presionar a Europa incluso unos terceros como forma de ensalzar la solidaridad europea. Solidaridad que esconde leyes migratorias abusivas, devoluciones en caliente y vulneración de derechos humanos. Menores, víctimas de violencia, refugiados, etc., todos tratados de forma violenta, sin ser escuchados, sin oportunidad de demostrar la necesidad de asilo. Todos juegan con ellos, pero pocos juegan para ellos. Dos meses después de la crisis de Ceuta, sigue existiendo el mismo problema:

Infancia desprotegida. Todos víctimas de intereses.

Desde el equipo de Boza Sur como ya dijimos en redes sociales, frente a las políticas de muerte: vida, dignidad y derechos.

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