Inés es psicóloga , estudió un máster de acción social, siempre le ha gustado trabajar con las problemáticas sociales, buscar estrategias de avance y enfrentar los problemas. Hace unos años decidió implicarse como activista del colectivo LGTB y lleva unos meses participando en la asociación IGUALES de su ciudad, Salamanca.

Nos has contado que provienes de una ciudad pequeña ¿en qué crees que afecta esto a la lucha LGTBI?

Creo que entran en juego varios factores (el nivel de asociacionismo, densidad de población, la cultura, etc.). Pienso que la experiencia puede ser muy distinta según qué ciudad, qué entorno o qué momento. No obstante, como común, en ciudades pequeñas o en lo rural, encontrar referentes puede ser difícil: a veces, nos enfrentamos a una cultura que nos niega, que nos invisibiliza. Por ello, puede ser más difícil encontrar espacios de lucha. Una vez que existen, las realidades locales también afectan a nuestra lucha: la lgtbifobia aumenta la despoblación que sufrimos estructuralmente en la llamada ‘España Vaciada’.

Cuéntanos un poco sobre tu faceta activista, imagino que no fue una decisión fácil de tomar ¿cómo surgió?

Pienso que la faceta “activista” es una cuestión vinculada a que somos seres sociales: organizarse colectivamente nos ayuda a ir más allá en la lucha contra las injusticias que podemos sentir en la cotidianidad (por ejemplo, contra las violencias que siguen acechando en distintos entornos y las consecuencias materiales que acarrea en la vida de muchas personas). No obstante, somos una sociedad en la que, a veces, nos cuesta asociarnos a pesar de sentir que estaría bien hacer algo para cambiar muchísimas dinámicas. Con estos pensamientos, al volver a Salamanca después de un par de años fuera, una tarde decidí bajar a una asamblea de Iguales y ver si podía engancharme para colaborar. Creo que fue una decisión que ya llevaba años meditando, ya que puntualmente había colaborado con otras asociaciones.

¿Qué actividades desarrolláis en la asociación a la que perteneces?

Muy en resumen, te diría que hacemos acciones para ir promoviendo una transformación –en las que partimos de lo lgtb–. Este año, en el que he empezado yo a participar en Iguales, ha sido un año atípico. El coronavirus ha puesto en off muchas acciones del activismo lgtb+: visibilizar en la calle distintas realidades, dar charlas en institutos o en pueblos, etc.

Por lo que llevo vivido en Iguales, es un espacio abierto en el que tratamos de dar respuesta a las problemáticas que siguen acechando, no solo en Salamanca, por no cumplir la norma sexual. En los albores del confinamiento, sacamos una campaña en la que buscábamos financiación para apoyar a nuestres compañeres de Kifkif: su tan necesaria labor estaba en peligro tras la retirada de las ayudas de la Comunidad de Madrid. En nuestro país, Kifkif proporciona el único recurso asistencial (además de otras muchas cosas) para personas migrantes lgtb que llegan buscando refugio.

Durante el confinamiento nos ha tocado ser imaginativas. En Iguales hemos aprovechado para repensar discurso, objetivos y tejer relaciones.  En tiempos del COVID, nos hemos adherido al manifiesto en favor de la autodeterminación de las personas trans y también al manifiesto de colectivos LGTBI por una renta básica universal para todas las personas. Es vital que vayamos hacia un frente común, en el que nadie se quede atrás, en el que todo el mundo tenga las necesidades básicas cubiertas.

Este año la manifestación del orgullo pone en primer plano a las mujeres ¿crees que la mujer dentro del movimiento ha estado excluida?

El Orgullo de este año no lo podemos olvidar. En Salamanca decidimos salir a las calles, concentrarnos y hacer nuestras reivindicaciones. También tuvimos la oportunidad de hacerlo en el Ayuntamiento, donde esperamos poder seguir dialogando y viendo avances materiales. En las calles nos juntamos: Transformacion (entidad por los derechos trans), IGUALES (colectivo lgtb+) y el movimiento feminista de Salamanca.

Ha sido una concentración de lucha, en la que llevamos la voz nosotras: una mujer trans, una bisexual y una lesbiana. Probablemente, esta representación no es la más frecuente en actos LGTB+, no es la que nos enseñan los medios y muchas veces queda invisibilizada. Este año yo también he sentido que había una fuerte presencia de personas trans (mujeres, hombres y personas no binarias), así como de personas migrantes; encontrarse en diversidad desconfinada el pasado domingo para mí fue especialmente acogedor: un orgullo en el que reafirmar que las luchas feminista, lgtb+ y antirracista pueden y de hecho van de la mano.

Respecto a si las mujeres han sido excluidas en el movimiento LGTB, no puedo contestar de manera absoluta a una pregunta histórica sin conocer completamente la historia.

Yo diría que las mujeres hemos estado, como en todos los campos de la sociedad, pero que muchas veces quedamos relegadas a la invisibilización por cuestiones de poder (de género, en este caso). La socióloga y activista Gracia Trujillo habla en «Deseo y resistencia treinta años de movilización lesbiana en el Estado español» de las tensiones que enfrentamos las bolleras en el movimiento feminista, donde históricamente hemos vivido la opresión por nuestra sexualidad y en el movimiento por la liberación sexual por la cuestión de género.

Decir que la mujer ha estado excluida implica decir que no hemos estado, lo cual niega la realidad. La lucha ha sido muchas veces encabezada por mujeres trans y, por ejemplo, muchas mujeres estuvieron, apoyando y luchando, en la epidemia del vih/sida y en otras tantas batallas.

Dentro de la acción social y nuestras profesiones ¿qué te gustaría reivindicar en materia LGTB?

Decía que no podemos olvidar este orgullo: tampoco las reivindicaciones que hemos hecho. Reivindicamos que nuestros pueblos y nuestros barrios han de ser lugares de acogida. Esto implica una serie de políticas públicas en las que personas diversas (jóvenes, migrantes, lgtb+, personas con discapacidad y/o trabajadoras) tengan cabida, y también relaciones de solidaridad, apoyo mutuo y cuidados. Creo que desde nuestras profesiones, y también en nuestras vidas, podemos hacer mucho en este sentido. En materia LGTB: hacer que esté presente, como estáis haciendo vosotras desde VocesS, que sea parte del común, de lo cotidiano.

Inés Psicologa Social y Activista

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