“Cora no dice nada, no expresa nada desde hace varios días, mira a ver si haces algo de esas cosas que tú haces…”- eso es lo que me dijeron. Cora tiene dieciséis años, su tío abusó sexualmente de ella. Entra a la sala donde nos reunimos una vez a la semana desde hace medio año. Me da una nota -“¿Es para mí?”- pregunto sorprendida. Ella asiente. -“¿Me das permiso para que la lea?”- Ella asiente. -“¿Quieres que la lea en voz alta para ambas?”- Respira profundamente, se lo piensa unos instantes y vuelve a asentir. Abro la nota y la leo, con voz suave, quiero acunar las palabras. Cora ha escrito un poema.

Tras leerlo nos miramos. Me sonríe tímidamente. –“¿Lo bailamos? ¿bailamos lo que has escrito Cora? ¿qué te parece?”- Se pone en el centro de la sala. Pongo la música que hemos utilizado para otras sesiones y que sé que a ella le gusta. Ella baila. Se baila. Baila sus palabras. Me siento privilegiada, estoy asistiendo al mayor espectáculo del mundo, ver una persona moverse, conmoverse y reconstruirse con cada movimiento, con cada gesto, con cada respiración. Acompaño su danza. Espejeo su movimiento. Baila, baila y baila por todo el espacio, con peso, con levedad, de manera directa. “No estás sola”- le digo. Tras escuchar esta frase, súbitamente se detiene, me abraza y con un hilo de voz, pegado a mi oído, me dice -“ya hablaré…”-. Le contesto: “Cora ya estás hablando pero de otro manera. Tómate el tiempo que necesites.” – “¿Puedo estar un mes sin hablar? Es que no sé qué decir…”- me pregunta. Le contesto con mi mirada. Seguimos bailando. Cerramos la sesión. Sale de la sala. Realizo mis anotaciones.

Eso que yo hago, esa “cosa”, se llama Danza Movimiento Terapia (DMT), que consiste en la utilización de la danza y el movimiento creativo en un contexto terapéutico con el objetivo de ayudar a la integración física y psíquica de la persona. La ciencia de la psicología y el arte de la danza al servicio de la persona. No voy a dar definiciones más sesudas.

Cora ha sufrido abusos repetidos, su cuerpo ha sido ultrajado, utilizado, cosificado, obligado, intimidado, penetrado, cortado, lamido, escupido… Desde entonces, el cuerpo de Cora va en una dirección y su mente y sus emociones van por otra. La disociación es lo que la ha salvado de perecer en un momento dado. Ahora tratamos, entre ambas y a través de su cuerpo marchitado, construir y unir su cuerpo-mente. Es un proceso, un camino. El arte nos permite transitar por ese camino. Vaya “cosa”.


¿Que Cora no dice nada? ¿Que no se expresa? … Escribe y baila… cuanto espacio no conquistado existe en la vida por la palabra hablada. Aquí está su poesía, que quiere compartir con ustedes. Solo yo vi su danza. Ojalá yo pudiera darles mis ojos.
La vida es efímera, como la danza.

POESÍA DESDE MÍ
Cuando viene la zozobra, lloro
cuando viene la angustia, devoro
cuando quiero ir hasta el final, lo sobrepaso
cuando no me quiero ver, me cubro y engalano
cuando siento vacío, lo reboso
cuando digo no lo volveré a hacer, lo hago y sufro
cuando parece que todo va bien, lo destrozo
cuando quiero desaparecer, bailo.
Cuando te necesito, me aíslo
cuando la rutina me asalta, la repito y repito
cuando no me quiero oír, canto
cuando no entiendo, me empecino
cuando quiero volar, me corto
cuando busco el por qué, me canso
cuando voy, me caigo
cuando deseo, me abandono.
Cuando me aburro, me saturo
cuando no quiero estar, me voy
cuando está rico, me empacho
cuando digo que no, al final es un sí
cuando hay que parar, acelero
cuando me duele, insisto y me canso
cuando no puedo más, no freno
cuando no quiero vivir, me voy por los Cerros de Úbeda.
Quiero ganar pero pierdo.
Tengo un ojo vago
quiero quitarle anécdota a mi vida
me quito las gafas
y me dedico a ver lo importante y esencial de esta, gracias a ese ojo.
Así veo lo que se mueve y me conmueve.
Me veo.
Ya no tengo miedo.
Y… cuando vienes tú, no él… empiezo a sentir, solo por un instante, que la vida podría ser maravillosa.

*Cora es un nombre ficticio para preservar el anonimato de la protagonista.

Bea Langa «labailarinaclandestina» bailarina de danza contemporanea, danzamovimientoterapeuta, psicóloga social.

3 thoughts on “Poesía desde mí

  1. Absolutamente maravillosa esa danza del dolor a la vida, que nos tumba y nos levanta mientras nos estamos poniendo en pie y trastabillando el paso de nuevo… Muy gran relato, compañera, gracias a todas por SER el ARTE que mueve la vida

  2. Maravillosa, estremecedora, real…. como la VIDA MISMA. Un caer para levantarse, un morir para revivir, un bailar el viento… hacia donde nos lleve. ¡ARTE para AMARTE!

    Gracias…infinitas… desde el corazón.

  3. Me parece increíble, un currazo!!! espero que sigan bailando todo lo que puedan y estoy seguro que llegará a ver a través de tus ojos, Cora y quien esté a tu lado. Mucho ánimo!

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