Hola, soy Cintia Mesa Castro, me dedico al campo de lo social por vocación y por necesidad.

Trabajo en un colegio público como PTIS (Profesional Técnico de Integración Social), en el que tengo una labor asistencial y educativa entre el alumnado con Necesidades Educativas Especiales. Tras esto, vuelvo a casa donde hago de cuidadora no profesional y principal de mi marido, que posee discapacidad y le han otorgado el Grado II de la Ley de Dependencia (Dependencia Severa).

Además, estoy diagnosticada con el llamado “Síndrome del Cuidador” que se refiere a aquellas personas que sufren el desgaste físico, psicológico y de su salud en general en el cuidado constante y continuado del enfermo. La persona termina alejándose de familiares y amigos. Esto se debe al impacto que produce sobre él o ella la enfermedad de la persona que se cuida.  Este impacto, muchas veces, termina rompiendo las dinámicas habituales y rutinarias,  modificando involuntariamente el estilo de vida del cuidador.

En mi caso habitualmente me siento un poco agotada, hay veces que me fallan las fuerzas, o que parece que se me va a acabar la paciencia. Es un peso y un malestar físico soportable, acompañado de un peso insoportable, el psicológico.  Muchas veces no encuentro un momento para que mi mente pare y disfrute del silencio. Se puede decir que vivo en una lucha constante entre  fantasear con mandarlo todo a la m***** y seguir luchando para sacar mi mejor versión cada día. De momento gana mi parte luchadora.

Se podría decir que la dependencia es el hilo que conduce mi vida. Por las mañanas, en mi función profesional, soy el respiro de muchas familias, cuido acompaño e intervengo con chicos y chicas con diferentes grados de dependencia. Un trabajo que desarrollo con mimo, que me realiza y que sin proponérmelo también forma parte de mi respiro. Cuando acabo mi jornada laboral, me convierto en cuidadora principal de mi marido, colocándome en el otro lado de la moneda de la dependencia, ahora soy yo, mi yo más personal y menos profesional. Soy la que se dedica a posibilitar y facilitar su día a día, la que adolece con él los malos días, la que intenta sacar una sonrisa donde muchas veces solo hay dolor, la que mima, la que ama y acompaña. Pero también soy yo, mi yo más personal, la que se cansa, la que fantasea con abandonar, la que padece falta de sueño, estrés, la que teme por el futuro, la que se frustra. Todo esto soy yo, y son las 6.086.020 personas que se estima hay en España cuidando a enfermos, dependientes y ancianos.

Esta es una realidad que viven muchas familias en España, hay un serio problema de visibilidad de los cuidadores y de su salud. Necesitamos mas información, más formación, algún tipo de apoyo psicológico y sobre todo necesitamos no sentirnos la peor persona del mundo por estar cansadas, por no poder hacer más de lo que hacemos o por querer parar. Yo he podido aportar mi granito de arena contando mi testimonio en diferentes medios, pero creo que desde las instituciones y desde la política se tiene que empezar a poner este tema sobre la mesa y aportar soluciones para apoyar la labor de las y los cuidadores. ¿Quién cuida al cuidador?

Es muy duro todo este proceso personal, el mío empezó cuando apenas tenía 16 años y conocí al que a día de hoy es mi marido.  Desde entonces hemos enfrentado muchas trabas, la primera, y quizás más dura, conseguir que le reconozcan la dependencia. Un proceso largo y tedioso lleno de instancias que rellenar, colas, esperas, reclamaciones etc.  Una vez conseguido esto, quizás lo más duro es estar cada día en un proceso de adaptación, adaptar la medicación, adaptarnos a cada mala noticia, adaptar nuestro hogar a las necesidades nuevas, adaptar los horarios, adaptar el ritmo de vida. Adaptar todo a una realidad cambiante.

Aún así doy gracias por poder elegir el cuidador de nuestras personas dependientes y por tener una ley que respalde estas situaciones, más frecuentes de lo que creemos. Nadie elige que una enfermedad entre en tu vida, pero cuando llega y elegimos quedarnos como cuidadores principales, es imprescindible contar con un respaldo que posibilite el respeto de la vida del dependiente y del cuidador.

Por eso desde aquí pido más apoyo para las familias dependientes, más asesoramiento en las labores administrativas que conlleva declarar la dependencia y sobre todo más apoyo a los y a las cuidadoras, ya que somos la base de mimo, acompañamiento y cuidado de los mas necesitados.

Cintia Mesa Castro

2 thoughts on “¿ Quién cuida al cuidador ?

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