Desde sus inicios, la red de atención a salud mental incorporó personas con diferentes profesiones provenientes en su mayoría de la rama educativa, para contratarles como monitores/educadores sin especificar. La salud mental ha sido la gran olvidada en la atención socio-sanitaria de este país, y de aquellos barros estos lodos.

Por suerte, en los últimos 30 años, ha habido una evolución tanto en el desarrollo de las titulaciones como en los perfiles profesionales que se han ido delimitando y concretando, siendo el grado de educación social, el más adecuado a las funciones y conocimientos que se le piden a profesionales educativos que trabajan en este ámbito. Cuando se dio a luz el grado (por entonces diplomatura), las personas que habían desarrollado las funciones propias del educador/a social tuvieron que habilitarse en el colegio profesional. Varias de estas personas, que conocían de primera mano las necesidades requeridas para el puesto, colaboraron con la facultad de educación para el diseño del currículo de la diplomatura del actual grado.

Un triunfo ganado para nuestra competencia y formación profesional, que nos ha costado mucho lucharlo y matenerlo, ya que como pasa en otros ámbitos, las competencias del educador social siempre generan un espacio de debate en el que tienden a colarse fácilmente otras profesiones, reivindicando nuestras competencias como suyas. Pues bien, hasta aquí todo claro. Institucionalmente se acuerda que en el ámbito de la Salud mental, es el educador social el profesional socioeducativo que acompaña a las personas para que consigan su máximo nivel de autonomía e inclusión social, y así, incrementar las posibilidades de participación como ciudadanos/as de pleno derecho.

Bajo este marco se diseña la formación de los y las educadoras sociales en esta materia y ya desde 1992, se recibe alumnado de prácticas de educación social en los Crps (Centro de Rehabilitación Psicosocial). Sin embargo, en la práctica profesional, no ha sido ni es fácil encontrar nuestro sitio en la red de Salud mental como profesionales que forman parte de los equipos interdisciplinares. A pesar de que la formación del educador/a social está institucionalmente establecida y reglada como hemos dicho anteriormente, no ocurre lo mismo en cuanto a la definición de la figura profesional y al reconocimiento. Seguimos siendo profesionales de segunda, este es el panorama desolador que nos encontramos en nuestro día a día:


1. SE PERJUDICA A LOS NUEVOS EDUCADORES SOCIALES. Se contrata a cualquier profesional sin titulación como educadores (es la única profesión afectada por este hecho en Intress, empresa que gestiona muchos programas de salud mental) Permitir el intrusismo no es una buena práctica empresarial. Esto va en contra de la alianza institucional con la facultad de educación de la Universidad Complutense para formar a alumnos en prácticas. Se puede dar la paradoja de que el alumno en practicas tenga una titulación más válida que la persona que supuestamente le esta formando.

2. SE PERJUDICA LA PROMOCIÓN INTERNA DE LOS EDUCADORES SOCIALES. Amparados en el intrusismo, educadores que no lo son, pueden optar a desarrollar sus carreras profesionales dentro de la entidad como psicólogos, terapeutas ocupacionales y trabajadores sociales, reduciendo injustamente las posibilidades de desarrollo profesional de los educadores sociales titulados.


Necesitamos que se conozca y se reconozca nuestro papel en el ámbito de Salud mental. Este «estar en tierra de nadie» hace un flaco favor, no solo a la profesión, sino que repercute de forma directa en la calidad que se da a las personas a las cuales apoyamos y acompañamos en su día a día.

Por todo ello, pedimos que no se deslegitime más nuestra profesión y que se posicione en el lugar que le corresponde dentro del área de Salud mental. Queremos ser un profesional más en los equipos, no uno menos.

La educación social, no sólo en este ámbito, necesita dejar de ser el mal menor, el «se nos acaba el dinero del proyecto, pues nada contratamos a educadores como monitores y así ahorramos». Queremos dejar de ser el cajón desastre de las convocatorias de empleo:

  • Puesto ofertado: Educador Social.
  • Requisitos: cualquier grado o licenciatura

Queremos dejar de ser , lo precarizado, lo recortado, lo prescindible.

Mercedes Blanco y Natalia Guijarro. Educadoras sociales.

4 thoughts on “Salud mental y Educación social.

  1. Colegas, desde Brasil, les doy gracias por sus palabras. Acá, la nuestra situación, de los(as) Educadores(as) Sociales, está ainda mas mala, visto que no temos los cursos superiores de formación. Me agrada el debate e lá troca de experiência. Si también los agrada hace contacto.

  2. O profissional Educador Social por ter a função de intervir no aspecto social de alguém que esteja em situação de risco. Uma situação de risco confirmada é todo tipo de transtorno do comportamento seja reconhecido na área de inclusão ou não. Atualmente, devido a situações de violência física, psicológica ou de nascença ( como TGD ou Deficiência Sensitiva) , o nùmero de pessoas que precisam de atendimento na area da Saúde Mental aumentou. Principalmente, depois da pandemia de 2020. E o atendimento no SUS se mostra distante para essas pessoas. Por causa de muitos entraves sociais, as pessoas estão mais adoecidass emocionalmente. De fato o profissional em Atenção à Saúde Mental na área da Educação Social seria uma emergência reconhecida a essa exigência social.

  3. La calidad que se de al acompañamiento a personas con diagnóstico de salud mental no tiene nada que ver con los títulos. Este tema del intrusismo en la educación social afecta a los educadores sociales y no a las personas en atención.
    La calidad del servicio que se ofrece depende más bien de la organización y la actitud autocrítica que tenga el equipo, de los aprendizajes que cada una pueda aportar (sea con título o sin el, sea trabajadora o persona en atención) y de los procesos de desaprendizaje que dejen espacio para seguir creciendo hacia una atención cada vez más cercana a la que se nos pide.

    Interesante este tema para las educadoras sociales. Para la atención que se da en salud mental, pienso que es un tema cuanto menos secundario, pudiéndose plantear otro tipo de cuestiones como por ejemplo el papel de los equipos en la vulneracion de los derechos humanos que se dan a diario dentro de la Red de salud mental, ¿que estamos haciendo como educadoras sociales, integradoras sociales, terapeutas ocupacionales, trabajadoras sociales, psicólogas… , cuando aquellas entidades que nos dan de comer, son las mismas que forman parte del sistema que somete y genera sufrimiento a esas personas que acompañamos?

    1. Como enfermera y educadora social considero que la profesionalidad avalada por un título si bien no garantiza el profesionalismo y compromiso con que se lleva adelante la tarea es imprescindible. Se trata de saber intervenir y tener fundamentos de las acciones socioeducativas que se llevan adelante.

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