“Durante la Crisis del Covid-19 muchas personas con discapacidad intelectual han necesitado apoyos por parte de los profesionales de las viviendas o residencias en las que viven, no sólo para proteger su salud, sino también para facilitarles la comprensión de lo que está sucediendo»

Me llamo Néstor y trabajo coordinando un Servicio de Vida Independiente, hogares inclusivos para personas con discapacidad intelectual en Cantabria. En total son 5 viviendas donde viven 20 personas recibiendo apoyos durante el día para ampliar sus niveles de autonomía, vivir de la manera más independiente posible, ser dueños de sus hogares y participar activamente en la comunidad bajo el derecho a la ciudadanía plena y activa.

Cuando se inició la Crisis del Covid-19 nuestro trabajo como prestadores de apoyo a estas personas, se vio modificado sustancialmente de un día para otro. Pasamos de un contexto donde el peso fundamental de nuestra labor recaía en potenciar vidas activas, inclusivas y normalizadas, a otro donde nuestra misión esencial ha sido acompañar, proteger, ser la referencia para entender lo que estaba pasando, la compañía, el apoyo ante cualquier indicio de síntoma o contagio, la organización de confinamientos en los que había que hacer un extra para facilitar la comprensión y la estabilidad física y emocional de las personas.

Han sido y son semanas muy complejas para nuestra profesión. Pero sólo hicimos nuestro trabajo: apoyar ahora, como lo hicimos antes y lo haremos después. Apoyar a quien necesita un poco de nosotros para comprender, tranquilizar, protegerse, emprender.

Apoyar a personas con síntomas y sin síntomas, apoyar con profesionalidad, cariño respetuoso, naturalidad, empatía real, vocación, compromiso.

Apoyar una sociedad mejor donde el cuidado a la salud, la discapacidad, la dificultad del otro es misión común y humana.

Apoyar desde nuestras limitaciones, presentes estos días más que nunca, porque más que nunca en nuestro trabajo hubo que tener miedo y preocupación. Trabajar, no ya para apoyar mejoras en la calidad de vida de las personas, si no simplemente para protegerlas.

Aceptar con humildad nuestra labor, para capacitar un mensaje, una profesión, una dignidad que sólo es digna si es conjunta; si sonando bajito dinamita cualquier ruido, contagia y ataca al egoísmo.

Néstor Valverde Merlo

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