LGTBIQ+, RELATOS

Intervención social a través de la pluma.

Dejas fuera el “ni machismo ni feminismo mimimimí”, o cualquier otra camiseta con mensaje de crítica que te suele representar. De hecho, dejas las plataformas que tan alte te hacen, te quitas el esmalte de las uñas negro, y, con agua y jabón te limpias los ojos de panda que te quedaron de la raya del ojo, porque sí, eres travesti, pero barata. Nada de agua micelar.

Por último, en la puerta dejas tu pluma no hetera porque no sabes con quién te vas a encontrar. Tu voz la agravas y gesticulas lo menos posible no vaya a ser que le saques un ojo cuando hablas con la efusividad de tus manos.