El psicólogo Maslow formuló una jerarquía sobre las necesidades humanas posicionado en la base únicamente las necesidades fisiológicas como aquellas vitales para la supervivencia. Dentro de este grupo, encontramos la necesidad de respirar, de beber agua, de dormir, de comer… El resto de las necesidades se sitúa en un segundo plano. Pero ¿es esto así? Hoy sabemos que superar los sentimientos de soledad, sentir vínculos afectivos, ayudar a otras personas o habitar diferentes espacios también son parte de las necesidades de supervivencia.

La actual situación de pandemia está tambaleando todos los cimientos establecidos, dando paso a repensar y reconstruir una nueva forma de estar y habitar el mundo. Durante los meses de marzo a junio de 2020, durante el tiempo de confinamiento domiciliario desde La Aye Cía – Aye Cultura Social generamos la necesidad vital de reencontrarnos y recuperar el espacio público y pensamos en la creación escénica participativa, una propuesta de Teatro Comunitario como estrategia para mirar, escuchar, dibujar y construir un nuevo gesto relacional y un nuevo espacio colectivo. Así surgió el proyecto “Maslow se cayó de una pirámide” de La Aye cía con el objetivo de invitar a recuperar la plaza, el ágora, el escenario como lugar de encuentro, generando una interacción de relatos donde el rol artista – público se diluye en una acción grupal y colectiva.

¿Por qué teatro comunitario?

El Teatro Comunitario es entendido como teatro creado por y para la comunidad. En las propuestas de teatro comunitario es fundamental la interacción del vecino-actor con el vecino-espectador, pues la intención es integrarlo en el espectáculo, donde se establece la idea de barrio como espacio vital y no como espacio dormitorio, abriendo canales de interacción social intergeneracional y de índole heterogénea.

El teatro comunitario genera la aparición de un público nuevo compuesto, en primer lugar, por el entorno familiar y social de las personas que participan y luego, por la comunidad en un sentido más amplio, ya que los espectáculos llegan a un gran sector de la población que habitualmente no frecuenta las salas de teatro.

El espacio social que inaugura el teatro comunitario permite la reunión, el encuentro, el juego y la interacción entre personas de diversas religiones, ideas políticas, condición social, económica y cultural. El juego como dispositivo de ​cohesión construye vínculos que rompen con prejuicios e imaginarios construidos de antemano y genera una desnaturalización de la anonimia.

«Maslow se cayó de una pirámide” en el barrio del Carmen (Murcia)

Para desarrollar la propuesta “Maslow se cayó de una pirámide” tuvimos que adaptarnos y proponer acciones digitales para recoger imágenes y relatos de los espacios públicos del barrio del Carmen (Murcia). Se combinó el proceso de la participación digital con la participación presencial, en un taller de creación escénica comunitaria donde se trabajó con la intervención de los espacios públicos del barrio y sus relatos. Con “Maslow se cayó de una pirámide”, hemos conseguido reflexionar sobre los espacios de encuentro, socializar los relatos comunitarios y generar una interacción entre las diversas culturas y generaciones del territorio generando una acción grupal y colectiva.

Al mismo tiempo hemos cuestionado el orden de prioridades de las necesidades del barrio y la importancia de valores como la amistad, el afecto o la resolución de problemas. Unas 20 vecinas y vecinos de diferentes edades, orígenes culturales, profesiones y sensibilidades nos reunimos los días 21, 22 y 23 de octubre para crear juntas. Hemos construido cuatro relatos vinculados a varios espacios del barrio: uno de los relatos se ha centrado en el parque Floridablanca versando sobre un árbol Ficus y la importancia de cuidador de la naturaleza, otro sobre el histórico colegio del Carmen situado junto a la iglesia, también se ha abordado el tema del soterramiento y la reivindicación vecinal, así como la construcción del barrio y su relación con el río y los jardines.

Desde la vivencia hemos comprobado como el teatro comunitario es capaz de crear espacios de encuentro, cohesionar la comunidad y reflexionar para mejorar nuestro entorno. El arte se ha convertido en una herramienta catalizadora de talento, que ha logrado intervenir y transformar no solo la realidad de cada persona, sino también la realidad social de una comunidad. Una vez más el arte nos demuestra que es un revulsivo perfecto para impulsar el cambio y la trasformación social.

La Aye CíaAye Cultura Social (Murcia)

cohesión construye vínculos que rompen con prejuicios e imaginarios construidos de antemano, y genera una desnaturalización de la anonimia. “Maslow se cayó de una pirámide” en el barrio del Carmen (Murcia) Para desarrollar la propuesta “Maslow se cayó de una pirámide” de La Aye cía tuvimos que adaptarnos y proponer acciones digitales para recoger imágenes y relatos de los espacios públicos del barrio del Carmen (Murcia). Se combinó en el proceso la participación digital con la participación presencial en un taller de creación escénica comunitaria en la que se trabajó con la intervención de los espacios públicos del barrio y sus relatos. Con “Maslow se cayó de una pirámide”, hemos conseguido reflexionar sobre los espacios de encuentro, socializar los relatos comunitarios y generar una interacción entre las diversas culturas y generaciones del territorio generando una acción grupal y colectiva. Al mismo tiempo hemos cuestionado el orden de prioridades de las necesidades del barrio y la importancia de valores como la amistad, el afecto o la resolución de problemas. Unas 20 vecinas y vecinos de diferentes edades, orígenes culturales, profesiones y sensibilidades nos reunimos los días 21, 22 y 23 de octubre para crear juntas. Hemos construido cuatro relatos vinculados a varios espacios del barrio: Unos de los relatos se ha centrado en el parque Floridablanca versando sobre un árbol Ficus y la importancia de cuidador de la naturaleza, otro sobre el histórico colegio del Carmen situado junto a la iglesia, también se ha abordado el tema del soterramiento y la reivindicación vecinal así como la construcción del barrio y su relación con el río y los jardines. Desde la vivencia hemos comprobado como el teatro comunitario es capaz de crear espacios de encuentro, cohesionar la comunidad y reflexionar para mejorar nuestro entorno.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *