Soy Ester, tengo 29 años y vivo en el área metropolitana de Barcelona. Soy trabajadora social especializada en el ámbito de la violencia machista y a la vez también ejerzo como trabajadora social en una residencia. Además soy la creadora de la cuenta de Instagram “El mundo de una trabajadora social”.

¡Vaya Ester, qué día a día más ajetreado! entonces ¿tienes dos trabajos por vocación o por necesidad?

Por vocación. Siempre he sido una persona con muchas inquietudes y sobretodo con muchísimas ganas de aprender. Actualmente ejerzo como trabajadora social en un centro especializado contra la violencia de género de la Generalitat de Cataluña y en un centro residencial para personas mayores en la localidad de Begues. Me puedo permitir compaginar ambos porque en la residencia trabajo poquitas horas y me encanta ir allí.

Bromeo con que actualmente soy la persona más ocupada de España, ya que tanto la violencia machista como el trabajo en residencias, en el marco del estado de alarma actual, se han considerado servicios esenciales y por tanto no hemos dejado de trabajar ni un solo minuto.

Bueno pues vamos con calma. Cuéntanos primero tu trabajo en violencia machista ¿en qué consiste?

Actualmente, hay 11 tipos de centros como este a lo largo del territorio catalán gracias al pacto de Estado contra la violencia de género. Pero antes de centrarme en mi papel como trabajadora social en este servicio, quiero reivindicar la labor de mi equipo formado por ocho personas: dos educadoras sociales, dos psicólogas de mujeres, una psicóloga infanto-juvenil, una jurista, yo, como trabajadora social y la directora del servicio.

Mi papel en este centro trata de acompañar a las mujeres en su proceso de recuperación de la violencia vivida. El servicio especializado tiene tres ejes de actuación:

Eje 1) Atención integral a las mujeres, jóvenes, adolescentes, niñas y niños.
Eje 2) Sensibilización, prevención y detección.
Eje 3) Asesoramiento y/o formación sobre los dispositivos sociales.

Así pues, no solamente se trata de trabajar con mujeres, si no para las mujeres. Hacemos formaciones con perspectiva de género para profesionales de Servicios Sociales, profesionales de la educación, de la salud… También asesoramos a las mujeres de todas aquellas ayudas sociales que les pueden ser útiles para su proceso de recuperación.

Y Ester, aunque os han declarado servicio esencial ¿vuestro trabajo diario ha cambiado mucho con la llegada del COVID-19?

Pues mira un jaleo… nos hemos tenido que adaptar a las circunstancias muy rápido, con el estrés que esto supone. Hemos tenido que cambiar la forma de intervenir porque aunque somos esenciales no queremos exponer a las mujeres. Hacemos intervenciones a través del teléfono o de videollamada pero se está convirtiendo en una ardua tarea. Sobre todo porque te das cuenta que trabajamos con colectivos muy vulnerables y no todas tienen acceso a Internet de manera continuada, no todas disponen de un espacio propio y de intimidad para atendernos. Nos encontramos mujeres que conviven 24 horas con sus agresores y vivimos esa angustia con ellas. Muchas veces es muy difícil hacer frente a los sentimientos que nos despiertan este tipo de situaciones.

Entiendo que tiene que ser aún más duro bajo estas circunstancias ¿habéis creado protocolos o actividades nuevas en este periodo?

Sí sí, ademas del acompañamiento a los casos de las mujeres, hay otra parte que estamos haciendo en el servicio, la elaboración de material para profesionales de Servicios Sociales, de la salud, de la educación para trabajar la perspectiva de género y dar a conocernos, ya que por desgracia, los servicios especializados muchas veces no nos tienen en cuenta en los circuitos de atención. Actualmente hemos organizado un grupo de jóvenes que cada semana nos reunimos para hablar de las relaciones socio-afectivas, hablamos de las nuevas masculinidades, del autoconcepto y la autoestima en redes sociales, del sexting… de esta manera nos permite abordar la violencia machista con jóvenes a través de plataformas como Hangouts o Zoom.

Por ultimo Ester ¿crees que la visión que tiene la sociedad del trabajador de Servicios Sociales se ajusta a la realidad?

Pues creo que no. A mí me encanta mi profesión de trabajadora social, me hace sentir orgullosa poder luchar por una sociedad más justa, más igualitaria, una sociedad mejor. Lástima que lo social siempre sea visto desde un punto asistencial, de caridad. Y en realidad no es así. La parte asistencial es solo un pequeño retazo de todo lo que abarca la intervención social y por supuesto la caridad tiene un significado totalmente contrario al trabajo social.

Las y los trabajadores sociales somos agentes de cambio a todos los niveles de la sociedad y es por eso que no quiero desaprovechar la oportunidad de reivindicar el ejercicio libre de la profesión y animar a compañeras y compañeros a explorar otros campos de la profesión del trabajo social. Yo lo estoy haciendo y estoy descubriendo un mundo nuevo.

Ester creadora de @elmundodeunatrabajadorasocial

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