Soy Ester, tengo 29 años y vivo en el área metropolitana de Barcelona. Soy trabajadora social especializada en el ámbito de la violencia machista y a la vez también ejerzo como trabajadora social en una residencia. Además soy la creadora de la cuenta de Instagram “El mundo de una trabajadora social”.

Retomamos la entrevista Ester, háblanos ahora de tu trabajo en la residencia de mayores.

El centro residencial donde trabajo es un centro de poquitas plazas ubicado en la montaña de Begues, un sitio dónde se respira paz y tranquilidad. La atención es muy familiar, nos conocemos todos y el trabajo, además de llevadero, es muy gratificante. Se puede decir que es diferente a las residencias comunes.

¿Cuáles son esas diferencias que crees que la hacen especial?

En el centro, se tiene la filosofía de la atención centrada en la persona. Es algo que se debería implementar en todos los centros residenciales para que nuestros mayores reciban la calidad asistencial que se merecen. La atención centrada en la persona pone en el centro al/la residente. Es la residencia quien se adapta a sus necesidades y no al contrario. Esto me hace estar orgullosa de trabajar aquí. Y para mí eso es muy importante como profesional.

Imaginamos que con la llegada del COVID-19 os hizo cambiar mucho el día a día de la residencia ¿cómo lo viviste?

Nos encontramos con una situación muy grave y teníamos mucho miedo, no ya por nosotras, si no por contagiar a las personas del centro. Se tomaron medidas muy drásticas; se prohibió la entrada a las familias y cualquier persona externa al centro. También se anularon las salidas y actividades que ya teníamos programadas. Tuvimos que crear protocolos muy estrictos. A día de hoy seguimos creando protocolos, actualmente estamos trabajando en el acompañamiento al/la residente en el momento de la muerte y la posibilidad de que un familiar pueda estar acompañando en sus últimos días .

Nos hemos tenido que adaptar muy rápido a las circunstancias. Pero nos sentimos orgullosas ya que en nuestro centro no se ha detectado ningún caso ni a residentes ni al personal del centro. Eso demuestra que estamos haciendo las cosas bien. Hemos tenido que adaptar nuestra metodología de trabajo: haciendo videollamadas de los residentes con las familias, creando actividades nuevas para hacer dentro del centro, y también la comunicación con las familias, tienen derecho a saber el estado de sus familiares las veces que sean necesarias.

Ester por último ¿algo más que quieras reivindicar sobre nuestro papel en esta crisis?

Tampoco quiero desaprovechar la oportunidad para hacer un llamamiento a la consciencia social de la sociedad. Hemos podido ser testigos de que, ante una crisis como la que estamos viviendo, los más vulnerables siempre son los más castigados debido a la falta de inversión o el sacrificio de sus derechos sociales en virtud de un discurso que los considera más un gasto que un beneficio.

Espero que salgamos de esta situación siendo más conscientes de la necesidad de inversión en lo social, porque los derechos sociales son los principales derechos que se deberían blindar en una democracia como el cuarto pilar del estado del bienestar.

Ester creadora de @elmundodeunatrabajadorasocial

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